Szymborska W.
Comedietas I Encuentro inesperado I Un encontre inesperat

Comedietas
Si existen los ángeles
no creo que lean
nuestras novelas
sobre ilusiones perdidas.

Me temo -por desgracia-
que tampoco nuestros versos
quejándonos del mundo.

Los espasmos y los gritos
de nuestras obras teatrales
deben -sospecho-
de impacientarlos.

Al fin de su jornada
angelical, o sea inhumana,
ven sobre todo
nuestras comedias
de la época del cine mudo.

Más que a los lamentadores,
rasgado res de vestiduras,
y rechinado res de dientes,
valoran -según creo-
a ese infeliz
que pesca de la peluca al que se ahoga
o que por hambre se deleita
con sus propias agujetas.

De la cintura hacia arriba, pechera y aspiraciones,
más abajo, un ratón aterrado
en las piernas del pantalón.
Eso sí
que debe hacerles mucha gracia.

En una persecución en círculo
el que persigue se convierte en perseguido.
La luz en el túnel
resulta ser el ojo de un tigre.
Cien catástrofes
son cien divertidas cabriolas
al borde de cien precipicios.

Si existen los ángeles .
debería -espero-
llegar a convencerlos
esa hilaridad que se alimenta del espanto,
sin siquiera gritar ¡socorro!,
porque todo sucede en silencio.

Me atrevo a suponer
que aplauden con las alas
y de sus ojos brotan lágrimas
cuando menos de risa.


Fin y principio, dins de Poesía no completa, FCE, México, 2002, traducció de Gerardo Beltrán

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Encuentro inesperado
Somos muy amables el uno con el otro,
decimos que es bonito encontrarse después de tantos años.
Nuestros tigres beben leche.
Nuestros azores van a pie.
Nuestros tiburones se ahogan en el agua.
Nuestros lobos bostezan ante una jaula vacía.
Nuestras víboras se han sacudido los relámpagos,
los monos la inspiración, los pavos reales las plumas.
¡Cuánto hace que dejaron nuestro pelo los murciélagos!
Callamos sin terminar la frase,
sonriendo sin remedio.
Nuestras personas
no saben cómo hablarse.


Traducció d'Abel A. Múrcia, dins de Wislawa Szymborska, Poesía no completa, FCE, México, 2002

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Un encontre inesperat
Som molt amables l'un amb l'altre,
afirmem que és grat trobar-nos després de tants anys.
Els nostres tigres beuen llet.
Els nostres esparvers van a peu.
Els nostres taurons s'abismen en les pregoneses del mar.
Els nostres llops badallen a la porta de la gàbia.
Els nostres escurçons s'espanten d'una centella,
les mones d'una alenada, i els paons del seu plomatge.
Els ratpenats, si en fa de temps que ens han volat dels cabells.
Callem a mitja frase,
somrients sense remei.
La nostra gent no sap
parlar entre ells.


[La sal (1962), recollit en Vista amb un gra de sorra, editat per Columna i Proa i traduït per Josep Maria de Sagarra]

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