PÚRPURA VIOLETA

 

 Discípulo.– Te ruego me digas, querido maestro,
dónde reside esta puerta en el hombre.
Maestro.– Ahí donde el hombre no habita; ahí tiene su sede.

Jakob Boehme, Diálogos Místicos

Para Liliana Heker
 


No verán esta luz después del grito,
la estrella resplandeciente de la mañana.
¿Cómo llegaste hasta aquí, ungidora?
¿De qué reino comiste
la musicante voz de esa niña
desesperada del día y de tribus
en el patio de la abuela?
La desnudez sacrifica su antifaz
en la memoria del trueno.
Hay un mantel serpenteando por la sangre
y hay sangre que salpica
las ausencias tenuemente.
Lo que ayer fue ceguedad
será en la noche un soplo abierto
a las feroces mascaradas del mundo.
Se abren las cicatrices
justo al tiempo en que vacío y palabra
beben incesto.
¿Desde qué aletazo vampiro
construiste la cárcel para mi primavera?
¿Y todas las hijastras de aquel sueño incumplido
sacudiendo mortajas del frenesí?
Las escuchas.
Ríen sobre la pared hasta dormirse.
Dejan fragmentos en la desnuda noche
de rostro ciego.
Han venido a pagar con monedas borradas
la historia de mi llanto.
¿A qué leer ahora su áncora de perdición?
¿Por qué habrían de irse?
Las tigras escamadas de púrpura violeta
-como el manto del Cristo-
nadarán sobre volcanes.
(Cámaras y cámaras donde correr tras el pasado,
tras un hilo de sangre convertido en humo
tal vez por la demencia de un dios autómata
que nos está naciendo.)
Miro un porvenir blasfemado
migrando carnal en las destilerías del miedo.
-"¿Así se entra en la vida?" -dice la cómplice.
Que nadie recoja las sobras.
Todo lo que imaginabas
ya es tu fértil, brutal resplandor sobre la tierra.


Manuel Lozano


(Este texto, perteneciente al libro "La Noche Desnuda de Rostro Ciego", inauguró la emisión de "El Oro de los Tigres" correspondiente al 12-IV-2007-Ciclo Grandes Creadores Argentinos: "Homenaje a Liliana Herrero")

Volver

 

 

Copyright © 2006-2013 EL ORO DE LOS TIGRES