Una
emperatriz jugando al ajedrez en la amarilla casa
piensa en las que
fue bajo la luna de los sueños
y ríe con
carcajada triunfal
el amargo horror
de seguir siendo
en un mundo que se
deforma y desprecia.
Inhabitable este
desangrarse
en la siempre
traición de la memoria:
madre incestuosa,
madre del asco,
madre con un
cabaret de piedras
para enterrar el
deseo,
madre de la hueca
flagelación
del Sí-Mismo entre
polen y espuma,
madre bajo el
mínimo antifaz
del vacío
suntuoso,
madre desconocida
por los hijos,
madre del
arrabal sin dulce muerte.
Está crujiendo.
Una Ifigenia de
cráneo afeitado
muestra su herida
a las moscas.
Manuel
Lozano
Salvador de Bahía,
abril de 2007
(Este texto
inauguró "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor-",
correspondiente al 18-IV-2007)
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