ORATORIO DE CARNAVAL

 
La prestigiosa desnudez muestra su ofrenda
y la aguardada palabra se decapita
semejando una lluvia en los contornos
movedizos del mármol.
¿No arañabas tu antifaz,
no lo arañabas como una sed
corriendo tras el humo de la noche?
Debajo de estas caras hay tumbas
y el vapor sube por el plumaje.
Vertílega crucifixión la de tu lengua,
musicadora en los lavaderos del asco.
¿Te cansa este olor a risas?
¿Hasta dónde muerdes el telar en el bosque?
Por la herida del fruto llegas al deleite
saltando celosías, hiriendo purezas,
alimentándote a solas
con los hongos de mi maldición.
¿Y la corona arrastrada hasta el desierto,
sombra de un cielo imperdonable?
¡Agua y mentira, ceguedad para el recuerdo!
(La nena macabra danza su mueca.
El carruaje se disfraza de abuela incestuosa.
Una racha de luz vela
la cara tenaz de Mesalina cubierta por el liquen.)
Renaces de arder el sacrilegio
cuando dos cuerpos se aman.
Vértebras de un muelle tenebroso
tiemblan en el Libro de Horas
y muerden las cenizas del carnaval.
Hechas para el delirio de las hienas,
vagan de mano en mano
hasta el teatro calumniador de corazones.
¿Es ciega la incantación?
¿Flotas ya en el pantano de tu sangre?
¿Y sobre qué voluptuosa verdad
sueña la herida del disfraz?
Ahora hundirás la ley, la reina amenazada.
Ésa es la orden.
 
 
Manuel Lozano
marzo de 2007
 
(Este texto principió el programa "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor-", de Manuel Lozano, emisión temática con el título "El Carnaval: Rosario Negro de Dyonisos-Parte II", correspondiente al 1-III-2007.)

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