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Y te daré a ti y a tu descendencia después de ti la tierra en que moras,
toda
la tierra de Canaán, en heredad perpetua...
Génesis, 17:8
Para
eso labraron tus calles, imantados hasta donde el fuego se
corrompe,
como
plagas en la noche del desprecio.
El
agua vuelve a ser vino
pero
no hay siquiera un dios en estas posesiones.
¡Viviente Cocteau desesperado
a qué
llaga dormida convertirías en oráculo
para
decir la guerra y sus alcantarillas!
Resplandece un cráneo lamido por la sangre.
He
llorado esta sangre
mirando desde lo alto el reino de este mundo.
¿Y la
bujía como cuchillo fidelísimo en las ventanas?
Para
siempre hurgo entre cascotes los restos de piedad,
esa
esfinge dorada que se apartó de los hombres.
Hoy la
luna perfora una ausencia.
Los
tentáculos prueban a mansalva
el
grito inacabado, la cicatriz, el fruto.
Dinastías de mendigos llegan a las puertas
custodiadas por grifos y por perros.
El
vario ritual alza en la noche una constelación
de
ciudades para el deslumbramiento.
Nunca
hubo pacto aquí.
El
agua de esta lepra traspasada de espinas,
¿aullará de amor en medio de la fiesta?
Descendemos a Carpernaúm.
Alevosa farsa el teatro de la razón en luto
sobre el muelle desfondado de los pobres.
¿Roes
los escombros, palpas sus vestidos?
¡Arrodíllate al sol sin retorno de esta tierra!
La
imaginación es una tigra de sed.
Manuel
Lozano
Buenos
Aires, agosto de 2006
Este
texto, con el cual Manuel Lozano inauguró su programa "El Oro
de los Tigres" del jueves 10 de agosto, fue seleccionado para
integrar la prestigiosa XV edición de la "Nueva Poesía
Hispanoamericana", entre más de 1500 obras, edic. de Leo
Zelada- Editorial Lord Byron, Madrid, 2006. Por otra
parte, está siendo traducido al inglés, francés, portugués e
italiano. Es un llamado a la Paz. Un abrazo.
Equipo de Producción
"El Oro de los Tigres" |