METAMORFOSIS DE UNA ROSA Y JARDIN DES FLEURS (IV)
Sí, vuelvo a escribirlo: comprender una flor es sentarse a un banquete de diamantes y comerlos. He fotografiado durante seis días la metamorfosis de una rosa, desde su nacimiento precoz al descorazonamiento. Y vuelven el epitafio de Rilke, y las rosas alquímicas, y las suntuosas palaciegas, y las de los arrabales de El Cairo, y la de Borges (inseparable de la rasgadura del velo). Y la que imaginé en un sueño de mi diuturnidad: una rosa azul mudable, nómade. Manuel Lozano, Bs. As., abril de 2011