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EL ENIGMA
DE SILVINA OCAMPO: LA PARADOJA Y LO SUBLIME*
Por Manuel
Lozano
A la
memoria de Silvina Ocampo, ahora eternamente suspendida sobre
el río increíble de las horas.
Silvina
Ocampo en tiempos de "Viaje Olvidado" (Circa 1937)
"Furthermore, if anyone dreams that he has eyes somewhere
other than on his face, either on his hands or his feet, he
will go blind. If he has eyes on some other part of his body,
this part will become diseased or will be struck by a blow, so
that he will, so to speack, see by feeling and groping about
with his hands and feet or so that he will be unable to apply
any matter to the part of the body that has, as it were, an
eye."
ARTEMIDORUS, THE INTERPRETATION OF DREAMS, THE
ONEIROCRITICA
"Yo vivo en un eterno presente...¿No es francamente patético
ser el último de una estirpe, el último de una raza, el último
escritor? ¿Cuál será su verdadero rostro en el instante que lo
separe de la vida...
Manuel, ¿nunca te preguntaste si el tiempo de los espejos
coincide con el de nuestras vidas? Pienso en un espejo de
arena para perdernos, irremediablemente. O acaso para
encontrarnos, irremediablemente. La arena es el vestíbulo de
la dispersión total."
MANUEL LOZANO, CONVERSACIONES CON SILVINA
OCAMPO, 1987
The best of me then when no longer visible, for toward that I
have been incessantly preparing.
WALT WHITMAN
Resulta natural que esta idea suscite recelos: la naturaleza,
que tan avara se muestra con el genio, ese producto raro y
precioso, ¿habría de haberse sentido pródiga hasta la locura
en un determinado momento?
FRIEDRICH NIETZSCHE
Enigma: Morada del hombre. En toda la obra de Silvina
Ocampo, se atestigua y se proclama un peculiar deseo de
desmentir la mera realidad visible -circundante, falsaria y
unilineal la mayoría de las veces-, no por el mismo afán de
contradecirla o negarla, sino para vindicar la múltiple
creación de universos.
A diferencia del "secreto", del que esperamos una rápida o
contundente resolución sin mayores pretensiones filosóficas
que la de una adivinanza o combinación previsible de
nimiedades o, en los casos más afortunados, el desciframiento
de un crimen [1], el "enigma" nos somete de inmediato a la
gravitación de lo imposible. Por todo ello, el secreto espera
una puerta de salida a su clave, el enigma -contrario sensu-
crea una para derribarla después.
A despecho de una concepción de enigma, en el caso puntual de
Borges aparece en ciertos textos una marcada preferencia, en
otro orden de cosas, por las posibilidades semánticas del
"secreto". Escribe en su prólogo a "Artificios" (1944): "En la
alegoría del Fénix me impuse el problema de sugerir un hecho
común -el Secreto- de una manera vacilante y gradual que
resultara, al fin, inequívoca; no sé hasta dónde la fortuna me
ha acompañado." El Secreto, representa en el relato de Borges,
un modus operandi, un hábito ancestral no cariado por los
trabajos del tiempo. Podría decirse que en él predomina un
carácter ornamental ("...Pero como no hay grupo humano en que
no figuren partidarios del Fénix, también es cierto que no hay
persecución o rigor que éstos no hayan sufrido y ejecutado...
El rito constituye el Secreto... Lo raro es que el Secreto no
se haya perdido hace tiempo...)"[2]

Silvina en
tiempos de "Y así sucesivamente"
¿Y qué representa "lo imposible", sino un evidente e
irreprimible espacio de la ausencia, una narración del mundo,
una ausencia del mundo, pero también una reconstrucción sobre
sus escombros? El enigma inaugura siempre el espacio de lo
conjetural, una vastísima topografía (indisoluble del tiempo)
en que la ambigüedad es su ley, pero también su controversia.
Siguiendo la nomenclatura aristotélica de la Poética, el
enigma nos plantearía desde el origen un espacio de
anagnórisis ("el más bello reconocimiento es el que va
acompañado de la peripecia"), es decir un arduo camino desde
la ignorancia al conocimiento, considerado este último para
Silvina Ocampo como una no decidida cristalización de los
mundos que refracta.
Pero hay un punto en el que la escritora se aleja
definitivamente del ars poética [3] de Aristóteles: la
verosimilitud. En relación con el discurso (continúo citando
al griego) "es preferible lo imposible convincente que lo
posible que no convence." Resulta necesario, entonces,
explicar lo imposible en relación con la poesía, que el
paradigma significativo sobrepase a la realidad significante.
"La verosimilitud es lo necesario en todo discurso (...)",
declara Aristóteles sin reticencia alguna. No es obra de poeta
decir lo que ha sucedido, sino lo que podría o, en todo caso,
resulta posible.
Para Silvina Ocampo, la escritura (no el texto) convoca un
entrecruzamiento de apariencias situadas, instigadas y
sustraídas en el océano del crimen: no hallamos jamás un punto
inmóvil que condescienda a las crasas connotaciones de la
realidad. La escritura es una representación planetaria, nunca
un reflejo. La escritura es un espacio dis-continuo del
enigma.

Adolfo Bioy
Casares y Silvina Ocampo en Mar del Plata, durante los ´50s
La poeta Alejandra Pizarnik, amiga de la autora, considera en
un breve ensayo que "(S.O.) se traslada al plano de la
realidad sin haberla dejado nunca. Asimismo, se traslada al
plano de la irrealidad sin haberlo dejado nunca. Claro es que
términos como realidad e irrealidad resultan perfectamente
inadecuados. Pero para sugerir con más propiedad ciertos
gestos y cierta mudanza, habría que remitirse, en este caso, a
las danzas japonesas, a su tenue grafía corporal. Entretanto,
vale la pena recordar a Sterne: Hay miradas de una sutileza
tan compleja..."[4] Toda la escritura del mundo se irá
reduciendo en Silvina Ocampo a una pérdida: ausencia de toda
presencia inicial, transformación de la ausencia en una
recherche replegada sobre sí misma. ¿Acaso no es siempre la
escritura una busca sobre "lo-que-no-está", es decir sobre los
resíduos y el espasmo de su propia piel?
Enigma: álgebra virtual de la palabra en torno a la
revelación. Y no hay revelación (Apocalipsis) sin un cuerpo
textual que indaga desde el espesor hasta los huesos, las
tramas de todo laberinto. Cualesquiera que sean los objetos
del mundo que aparecen en ellas, siempre la poiesis incluirá
la sustitución -la simulada transferencia- de un orbe por
otro.
Por ello, no hay enigma sin la conjetura vuelta (replegada)
hacia adentro, indagando sus leyes no preestablecidas de
antemano, escrutando aquella naturaleza tantálica: el
desconcierto creciente del sujeto de ser testigo y espectador
del magnífico simulacro.

Tiempos de
estudios con Giorgio de Chirico y Léger
Aun antes de la tragedias griegas y de la edificación del mito
de la esfinge tebana, las tablas asirias y caldeas codifican
más allá del "epos" y de la normativa religiosa -"mythos"
incluido- un universo del enigma. La Tabla de Asurbanipal lo
atestigua. Por otro lado, ¿qué eran los dioses y semidioses
helénicos sino un reflejo irónico y eficaz de los enigmas del
hombre de su tiempo? ¿Qué había en aquellas posesas del
delirio divino llamadas ménades, nodrizas de Baco, dios de
Tracia? Nietzsche, en su joven análisis de la tragedia griega,
retoma el concepto de "entusiasmo", para explicar los ritos
religiosos en honor a Dionysos, adjudicándole el espacio del
ensueño y su fascinación. Rescata, entonces, los versos de
"Los Maestros Cantores" de Hans Sachs:
"Amigo mío, la verdadera obra del poeta
es cifrar y traducir sus ensueños.
Creedme: la más verdadera ilusión del hombre
se le concede en sueños:
Todo el arte de la poesía y del poeta
no es más que la expresión de la verdad del ensueño."
Resulta harto interesante volver a indagar el carácter del
artista lírico expuesto por Nietzsche, en contraposición al
concepto de "lied" del Shopenhauer de "El Mundo como Voluntad
y Representación", concepto que, según el primero, reduciría a
la poesía "(...) a un arte precario, logrado, en cierto modo,
por esfuerzos sucesivos, y las más de las veces impotente para
realizar sus propósitos; en fin, como un semiarte." Anota
Nietzsche: "(...) Tenemos, ciertamente, el derecho de pensar
que, para el verdadero Creador, somos imágenes y proyecciones
artísticas, y que nuestra más alta prez es nuestra
significación de obras de arte-únicamente como fenómeno
estético puede "justificarse" eternamente la existencia y el
mundo-, y en realidad tenemos casi tan escasa conciencia de
esta función que nos está confiada, como los guerreros
pintados en un cuadro, de la batalla que allí se representa. Y
así, todo nuestro conocimiento del arte es, en el fondo,
absolutamente ilusorio, porque, en cuanto poseedores de este
conocimiento, no nos unificamos ni identificamos con ese
principio esencial que, único creador y espectador de esta
comedia del arte, se proporciona con ella un eterno recreo."
Una metamorfosis proteica va mucho más allá del sujeto y su
mirada. Debe cumplirse el ciclo mágico, la trama del hechizo.
Y prosigue después: "Sólo el genio, en el acto de la
producción artística y en cuanto se identifica con este
artista primordial del mundo, sabe algo de la eterna esencia
del arte, pues entonces, como por milagro, se ha hecho
semejante a la turbadora figura de la leyenda, que tenía la
facultad de volver sus ojos hacia sí misma para contemplarse;
ahora es a la vez sujeto y objeto, poeta, actor y espectador."

Silvina, por Pepe blanco
Para el análisis del "desgraciado" Edipo, el autor de
Zaratustra nos muestra a un Sófocles revelador "como poeta
(de) un enigma prodigiosamente oscuro y complicado, que él,
justiciero, resuelve lentamente, palabra por palabra, para su
propia pérdida." Si todo esto, por su lado, nos parece ya
supuesto o evidente, no deja de desasosegarnos el hecho de que
el anti-héroe trágico deba contrariar la misma naturaleza -de
manera inconsciente y abrupta- para poder descifrar las
entrañas del misterio. No vanamente, Nietzsche utiliza el
epíteto de "híbrida" para la vieja esfinge, adjudicándole el
de "adivinador de enigmas" a Edipo.[5]
"La arena es el vestíbulo de la dispersión total"
Enigma: resolución y ficcionalidad del mundo. No hay sino
contrarios -o pseudocontrarios- que se acechan ad infinitum,
imprimiendo en la escritura la utopía de una síntesis final
que nunca llega, porque lejos de afirmar un nuevo orbe lo
anularía, despojándolo. La naturaleza del enigma resulta de
fundar el relato sobre la conjetura, la desrealización y cada
exasperado anacronismo.
Pero, en sí mismo, el enigma es inconcebible. En este aspecto,
Silvina Ocampo coincide con Borges ya que, al igual que el
universo (admitamos por un instante su sinonimia con el
concepto enigma), tan sólo podemos "mencionarlo" o "aludirlo".
Silvina Ocampo ha releído maestros comunes a Bioy Casares, J.R.
Wilcock , Borges y otros
escritores de su
tiempo: tampoco es casual que en sus textos aparezcan
mencionados -eso sí,
pudorosa y
subrepticiamente en el mayor número de casos- filósofos de la
talla de Shopenhauer y Platón. Un campo de conocimiento que no
hace sino prodigar las posibilidades de un corpus que se
amplía en el tiempo, especie de Espejo Universal o de Memoria
Feroz, aterradores y desmentidos, cada vez, en su dédalo de
artificios [6].
Silvina Ocampo Papers
(C0973)
1949-1986
A
Finding Aid
Prepared
by
Karla J. Vecchia
Manuscripts Division
Department of Rare Books
and
Special Collections
Princeton University Library
2004
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Original drawing by Silvina Ocampo
|
Las "trampas del desdoblamiento", como quiere Michel Foucault,
acechan en las estrategias de
discurso de la autora,
borrajeando dobles, recreando mundos inverosímiles, aun a
pesar de la
contingencia, o por la
contingencia misma. En "Poema para una muerte efímera"[7], el
sentido de lo real se vuelve poroso y ambiguo, la muerte y los
sueños se estabilizan en una curiosa eternidad: "La muerte es
de los otros,/la muerte con sus rígidos códigos y aparatos/no
ha de pertenecerme.
Viviré para siempre."
Las ramificaciones místicas y ontológicas del enigma abarcan
nombres ilustrísimos y otros casi
olvidados: Parménides,
Heráclito, Luciano de Samosata, Virgilio y Ovidio, Plotino,
los maestros de la Kábala, el Libro de Job, los profetas,
Simón el mago, Ruth la moabita, Escoto Erígena, los
empiristas ingleses,
Voltaire, Lord Dunsany, León Bloy, Villiers de L´Isle Adam,
Olaf Stapleton,
John William Dunne, el
antropólogo y fotógrafo Francis Galton, autor de "Inquiries
into human
faculty and its
development", y el iridiscente Shaw de "Back to Methusaleh".
En esta última obra, una suerte de divinidad
geométrica-panteísta [8] sale de sí misma para identificarse
con el universo.
Análogamente, en "La
Tentation de Saint Antoine", de Flaubert, el desbordado
personaje no elude ese deseo hiperbólico, casi inocente,
imposible, de ser el dios.[9]Estos juegos especulares
aparecen, como se verá en el transcurso de este estudio, en
numerosos relatos y poemas de Silvina Ocampo. [10]
¿Hasta qué punto el Enigma -ahora arquetípicamente- no
representa una apostasía de la escritura del mundo? ¿Hasta qué
punto no la descifra en su interior, donándonos jirones de
semejante odisea? ¿El espíritu sopla donde quiere? ¿La
escritura se rebela contra los intrincados mecanismos verbales
que la hacen visible?
Si para Mallarmé el Todo es una excusa o, complejamente, una
trampa de espejos tendiente a
terminar en el libro; si
para Bloy, todo es signo de una despiadada e inmarcesible
criptografía de Dios en medio de las emboscadas de este lado;
si para Borges la Biblioteca de Babel contiene el posible
universo, desde y hacia todos los espacios [11], en Silvina
Ocampo encontramos la fundación y desfundación del mundo a
partir del enigma. Ahora podemos unir una casa de azúcar con
las angustiadas cárceles de Piranesi, un cielo de claraboyas
con el apócrifo epitafio romano, una adivina de un barrio
típicamente argentino con el león cautivo en una medalla.
No están ausentes, por cierto, las posibilidades temporales y
espaciales -casi narradas- de su país en "Enumeración de la
Patria", siempre entrevista como zona visible de la conjetura:
"Oh, desmedido territorio nuestro, Violentísimo y párvulo. Te
muestro En un infiel espejo."
Las relaciones dialógicas mito-historia, escritura-imagen,
orden-caos, interior-exterior, con sus
correspondientes
ramificaciones, falsifican (se diría, didácticamente) los
ilimitados engranajes y
procedimientos. Es que
el enigma no puede sino reflejarse, quebradizamente, en
espejos infieles.
Quizá para Emily Dickinson, de la que nuestra autora tradujo
más de medio millar de poemas, una tenaz convicción llevó a
relacionar el enigma, como Borges, con el problema metafísico
de la eternidad. En el número 1588, nos advierte:
"Irse de un mundo conocido
a otro que todavía es enigma
es como la adversidad de un niño
cuyo paisaje es la colina.
Tras la colina hay brujería,
y todo lo desconocido.
¿Será digno el secreto
de la solitaria travesía?"
Y en el poema siguiente:
"(...) pero cuando no puedo reunir la Fuerza
ni moldearlo en la Palabra,
sé que es signo seguro
de que el nuevo Dilema está
más lejos de la matemática
que de la Eternidad."
Y, finalmente, en el número 1681:
"La palabra es un síntoma de afecto
y el silencio es
la comunicación más perfecta
que nadie puede oír."
Cada trama del enigma supone una firma topografía de
alusiones, de fusión creciente de los niveles isotópicos de
lectura, pero también de elucidaciones. En los cuentos de
Silvina Ocampo, sobre todo, se evidencia este conflicto que
hace de cada texto un universo autónomo. "Todo el mundo dice:
Yo tal cosa, yo tal otra, salvo yo que preferiría no ser yo
(...) En alguna versión de mi nacimiento, mi madre era polaca
y vestía un traje nuevo, y calzaba un par de zapatos de charol
negro; en otra versión, era italiana y llevaba un vestido
raído y un atado de leña; en otra, era simplemente una
colegiala que llevaba debajo del brazo un cuaderno y dos
libros (uno de geografía y otro de historia); en otra, era una
gitana mugrienta, que llevaba en un bolsillo de su falda roja
barajas españolas y monedas de oro. No faltó quien me regalara
una fotografía apócrifa de mi madre."[12]
No hay, en el transcurso
del enigma, una voluntad "trascendentalista", una construcción
de una
épica de la conciencia
"hacia afuera", a la manera de un Joyce o un Svevo. Las formas
imaginarias se cierran sobre sí mismas para redescubrirse en
una especie de "retombée" espiralada que también se refleja
hasta la exasperación. El secreto, en cambio, resulta una
actitud íntima, presa obligada de los sentidos: casi un rasgo
de conducta de la autora [13].
Con fe ciega, el enigma busca la propia ultimación: ¿Acaso no
está el crimen en su más honda
naturaleza? El pacto
desea -a fortiore- lanzarse al conocimiento de esa esfinge. Si
por instantes,
Emily Dickinson nos
habla de "La Eternidad de Ahoras", por el otro registra su
reverso de un modo atendible:
"Nada" es la fuerza que al mundo renueva. [14]
Con el humor o más acá de él, con los altos abismos de la
poesía, Silvina Ocampo interrogó (como Montaigne [15] y Emily)
esos territorios. Su "quisiera escribir un libro sobre nada"
no tiende a
refutar esta teoría, sino a confirmarla
plenamente. (*)
LONDRES,
SEPTIEMBRE DE 1997
(*) Este ensayo forma parte del primer capítulo del libro
homónimo de Manuel Lozano.
Silvina
Ocampo por Bioy Casares
NOTAS:
1. Cabe pensar en los relatos policiales de Emile Gaboriau,
Wilkie Collins ("maestro de la vicisitud, de la patética
zozobra y de los desenlaces imprevisibles", Borges dixit), o
los celebérrimos Poe y Doyle.
2. Pero Borges, admite ya desde su "Fervor de Buenos Aires",
como un Jano heresiarca, la posibilidad del enigma: La causa
verdadera/es la sospecha general y borrosa/del enigma del
Tiempo ("Final de Año"). Sospecha rubricada en textos
posteriores.
3. Adolfo Bioy Casares anota en el prólogo a la "Antología de
la literatura fantástica" (1940), escrita en colaboración con
Borges y Silvina Ocampo: "No debe confundirse la posibilidad
de un código general y permanente, con la posibilidad de
leyes; Tal vez la Poética y la Retórica de Aristóteles no sean
posibles: pero las leyes existen; escribir es, continuamente,
descubrirlas o fracasar".
4. CF. Alejandra Pizarnik: "Dominios Ilícitos", Sur, Buenos
Aires, n. 311, marzo-abril 1968. Luego recogido en "Alejandra
Pizarnik-Obras Completas (poesía y prosa)", Corregidor, Bs.
As., 1994).
5. "¡Edipo, asesino de su padre, esposo de su madre; Edipo
vencedor de la esfinge! ¿Qué significa para nosotros esta
misteriosa tríada de acciones fatales? Una antiquísima
creencia popular, de origen persa, quiere que un mago profeta
no pueda ser engendrado más que por el incesto (...) Pues,
¿cómo forzar a la naturaleza a entregar sus secretos si no es
resistiéndola victoriosamente, es decir, por actos contra
naturaleza?" (F. Nietzsche, "El origen de la tragedia y obras
póstumas de 1869 a 1873", T. Y, M. Aguilar Editor, Madrid,
1932).
6. "(...) -Se repiten los hechos con extraña insistencia. Con
temor de perderse, las formas se repiten en ellas mismas: en
la hoja del árbol está dibujada la forma de un árbol en
miniatura; en el caracol, la terminación del mar con sus ondas
sobre la playa; en una sola ala, imperceptibles alas
infinitas; en el interior de la flor, diminutas flores
perfectas. En las caras se reflejan las caras más
contempladas." (S.O., Autobiografía de Irene, Epitafio Romano,
1948).
7. Publicado en "Sur", Buenos Aires, nro. 256., enero- febrero
de 1959.
8. Los textos brahamánicos, Escoto Erígena, Pascal, León Bloy,
y, más cercanamente en el tiempo, Gustav Meyrink, reelaboraron
esta hipótesis con sugerentes variaciones. ¿Acaso no está
presente, también, en la idea del espíritu santo judeo
cristiano -ubicuo y metamórfico-, hipótesis relacionada con el
"Dios productor de inmortalidad" en Unamuno? Ese Dios que,
para Silvina Ocampo, puede llegar a adorar algunos crímenes o
alcanzar altísimas cotas de deslumbrada intimidad.
9. Anoto las reflexiones finales del San Antonio de Flaubert:
"¡Qué felicidad: he visto nacer la vida, he visto comenzar el
movimiento! La sangre me late tan fuerte en las venas que
parece como si fuera a romperlas. Siento anhelos de ladrar, de
mugir, de aullar... Quisiera tener alas, un caparazón, una
corteza como los árboles; quisiera echar humo, tener una
trompa, retorcer mi cuerpo, dividirme en muchas partes, estar
en todo, emanar mi esencia junto con los olores, desarrollarme
como las plantas, fluir como el agua, vibrar como el sonido,
brillar como la luz, acurrucarme en todas las formas, penetrar
en cada átomo, bajar hasta el fondo de la materia, ¡ser la
materia!" Compare el lector esta obra con el "Song of Myself",
de Whitman, el Cantar de Cantares, la obra de Erígena y
Berkeley, y los textos brahamánicos.
10. Poemas como "La Cara Apócrifa", incluido en "Amarillo
Celeste" (hay otra versión titulada simplemente "La Cara"),
los "Sonetos a la Imaginación" de "Los Nombres", y relatos
como "Autobiografía de Irene" o "Fragmentos del Libro
Invisible", atestiguan la preocupación..
11. "(...) También se esperó entonces la aclaración de los
misterios básicos de la humanidad: el origen de la Biblioteca
y del tiempo" (Jorge Luis Borges, Ficciones, La Biblioteca de
Babel).
12. * C.F. Silvina Ocampo, "Yo", Sur, Buenos Aires, n. 272,
1961.
13. En las dos versiones del poema "El Secreto" ("Los
Nombres", 1953), éste puede adquirir un cuerpo material: "Fue
mujer, vagamente hermafrodita".
14. Para las traducciones de E. Dickinson de este ensayo, se
consultó la edición de Thomas Johnson, de 1955.
15. Resulta necesario -¿por qué no?- invocar, una vez más, su
certeza textual y planetaria, su obstinado simulacro: "C´est
moi que je peins; ainsi, lecteur je suis moi-meme la matiere
de mon livre".
BIBLIOGRAFIA SILVINA
OCAMPO
SILVINA OCAMPO -
BIBLIOGRAFIA FUNDAMENTAL DEL LIBRO "EL ENIGMA SILVINA OCAMPO:
LA PARADOJA Y LO SUBLIME", DE MANUEL LOZANO
OBRAS DE SILVINA OCAMPO:
VIAJE OLVIDADO. (Sur, Buenos Aires, 1937).
ENUMERACION DE LA PATRIA. (Sur, Buenos Aires, 1942).
ESPACIOS METRICOS. (Sur, Buenos Aires, 1942).
LOS SONETOS DEL JARDIN. (Sur, Buenos Aires, 1946).
LOS QUE AMAN ODIAN. (Emecé, Buenos Aires, 1946).
(escrita en colaboración con A. Bioy Casares).
AUTOBIOGRAFIA DE IRENE. (Sur, Buenos Aires, 1948).
AUTOBIOGRAFIA DE IRENE. (Sudamericana, 1948. Reedición, 1975).
AUTOBIOGRAFIA DE IRENE. (Gaglianone, Buenos Aires, 1983.
Separata).
POEMAS DE AMOR DESESPERADO. (Sudamericana, Buenos Aires,
1949).
LOS NOMBRES. (Emecé, Buenos Aires, 1953).
LOS TRAIDORES. (Ada korn, Buenos Aires, 1988).
(escrita en colaboración con J. R. Wilcock).
LA FURIA. (Sur, Buenos Aires, 1959).
LA FURIA. (Alianza, Madrid, 1970).
LAS INVITADAS. (Losada, Buenos Aires, 1961).
LAS INVITADAS. (Orión, Buenos Aires, 1979).
LO AMARGO POR DULCE. (Emecé, Buenos Aires, 1962).
LOS DIAS DE LA NOCHE. (Sudamericana, Buenos Aires, 1970).
LOS DIAS DE LA NOCHE. (Alianza, Madrid, 1970).
AMARILLO CELESTE. (Losada, Buenos Aires, 1972).
EL COFRE VOLANTE. (Estrada, Buenos Aires, 1974).
EL TOBOGAN. (Estrada, Buenos Aires, 1975).
LA NARANJA MARAVILLOSA. (Sudamericana, Buenos Aires, 1977).
CANTO ESCOLAR. (Fraterna, Buenos Aires, 1979).
ARBOLES DE BUENOS AIRES. (Crea, Buenos Aires, 1979).
Y ASI SUCESIVAMENTE. (Tusquets, Buenos Aires, 1987).
NARCISSUS´VOICE (HABLA NARCISO). (Gaglianone, Buenos Aires,
1987).
CORNELIA FRENTE AL ESPEJO. (Tusquets, Buenos Aires, 1988).
ANTOLOGIA DE LA LITERATURA FANTASTICA. (Sudamericana, Buenos
Aires, 1941).* Reedición, 1965).
ANTOLOGÍA DE LA POESIA ARGENTINA. (Sudamericana, Buenos Aires,
1940).*
POETAS LIRICOS INGLESES. (Clásicos Jackson, Buenos Aires,
1952, vol. 34. Introducción de Silvina Ocampo).
* (En colaboración con J. L. Borges y A. B. Casares).
"EL CABALLO ALADO". (Galerna, Buenos Aires, 1996).
"ANTOLOGIA ESENCIAL". (Publicado por el diario La Nación,
Buenos Aires, 2001).
"NARRATIVA COMPLETA". (Emecé, Buenos Aires, 2001).
"POESIA COMPLETA". (Emecé, Buenos Aires, 2003).
BIBLIOGRAFIA SOBRE SILVINA OCAMPO:
BIANCO, JOSE. Crítica sobre Viaje Olvidado. ( En "El Hogar",
Buenos Aires, 1937).
BORGES, JORGE LUIS. Prólogos a:
Crítica a "Enumeración de la Patria (Sur, 1942).
"Autobiografía de Irene" (Gaglianone, 1982).
"Emily Dickinson. Poemas" (Tusquets, 1985).
"Breve Santoral" (Gaglianone, 1984).
IDEM. "S.O., Enumeración de la patria" (Sur,nro. 101, 1943).
Fragmentos de "Jorge Luis Borges. Diálogos", de Néstor J.
Montenegro (Nemont, Córdoba, 1983).
CALVINO, ITALO. Introducción a "Noticias de la tierra y el
cielo" (Gallimard, París, 1974).
CAMURATTI, MIREYA. "Bioy Casares y el alegre trabajo de la
inteligencia" (Corregidor, Buenos Aires, 1990).
GHIANO, JUAN CARLOS. "Silvina Ocampo y su realidad" (Ficción,
Buenos Aires, nro. 22, 1959).
GUIDO, BEATRIZ, "¿Quién le teme a mis temas?" (Editorial
Fraterna, Buenos Aires, 1977).
COZARINSKY, EDGARDO. "Introducción". ("Informe del cielo y del
infierno", Monte Avila, Caracas, 1970).
GONZALEZ LANUZA, EDUARDO. Crítica a "Autobiografía de Irene".
(Sur, nro. 175, 1949).
LANCELOTTI, MARIO. Crítica a "La furia". (Sur, nro. 264,
1960).
LOJO, MARIA ROSA. "Silvina Ocampo: el extraño temblor de la
visión" (Asuntos Culturales, Buenos Aires, nro. 3, 1989).
IDEM. "Cuentistas argentinos de fin de siglo". (Edit.
Vinciguerra, Buenos Aires, Vol. I-II, 1997).
LOZANO, MANUEL. "El enigma Silvina Ocampo: La paradoja y lo
sublime" (Sudamericana, Buenos Aires, en edición).
MARTINEZ ESTRADA, EZEQUIEL. Nota sobre "Espacios Métricos".
(Sur, nro. 137, 1946).
IDEM. Juicio sobre la obra de la autora. (en "Poemas de amor
desesperado (Sudamericana, 1949).
MOLLOY, SILVIA. "La exageración como lenguaje" (Sur, nro. 320,
l969).
PERCAS, ELENA. "La original expresión poética de S.O."
(Revista Iberoamericana, nro. 38, 1954).
PEZZONI, ENRIQUE. "Enciclopedia de la literatura argentina"
(Sudamericana, 1970).
IDEM Estudio preliminar a "La furia" (Alianza, Madrid, 1970).
IDEM Estudio preliminar a "Páginas de Silvina Ocampo
seleccionadas por la autora. (Celtia, Buenos Aires, 1984).
Dicho ensayo fue incluido posteriormente en el único libro
publicado de este autor ("El texto y sus voces", Sudamericana,
1986).
PIZARNIK, ALEJANDRA. "Dominios ilícitos". (Sur, nro. 311,
1968).
SCHOO, ERNESTO. Nota sobre "Los traidores". (Sur, nro. 243,
1956).
SOLA, GRACIELA. "Silvina Ocampo, La Furia y otros cuentos".
(Revista de
literaturas modernas, Mendoza, nro. 2, 1960).
ULLA, NOEMI. "Diálogo a dos voces" (Torres Agüero, Buenos
Aires, 1993).
VILLORDO, OSCAR HERMES. Acerca de "La naranja maravillosa". (
"Donde se reencuentra el
paraíso" en "La Nación", Buenos Aires, 1977).
Acerca de "Canto escolar". ( En "La Nación", Buenos Aires,
1979).
LOZANO, MANUEL. "El enigma Silvina Ocampo: La paradoja y lo
sublime" (Sudamericana, Buenos Aires, en edición).
ENTREVISTAS:
BECCACECE, HUGO. "Silvina Ocampo". (En "La Nación", 28-6-87).
CALVINO, ITALO. (Entrevista a Tsvetan Todorov. En "Le Monde",
París, 15-8-70).
LOZANO, MANUEL. "El mayor secreto de Silvina Ocampo". (En "La
Razón", Buenos Aires, 17-12-93).
LOZANO, MANUEL. "Silvina Ocampo, en el vasto mundo de los
milagros" (En "Tierra Adentro", México, 1998).
SANCHEZ SORONDO. (En " La Prensa", Buenos Aires, 1987).
SIN MENCIÓN DEL ENTREVISTADOR. (En "Tramas literarias", Buenos
Aires, invierno 1989).
ULLA, NOEMI. "Encuentros con Silvina Ocampo". (Editorial de
Belgrano, Buenos Aires, 1982).
PERIODICOS Y REVISTAS ESPECIALIZADAS:
Fueron consultadas colecciones de los diarios "La Nación", "La
Prensa", y "Clarín", de
Buenos Aires, como así también las de las revistas
"Sur","Nosotros", "Pájaro de Fuego", "Proa", "Testigo",
"Tramas", "Ficción", y
"Diario de Poesía" (Buenos Aires, nro. 38, invierno de 1996),
entre otras. De todas las
mencionadas, en la
República. Argentina, en la actualidad sólo aparecen
-irregularmente- Proa, Diario de Poesía, y algunos
números-homenaje de "Sur". Revistas extranjeras como "Vuelta
16", "Plural", y "La Gaceta", las tres editadas en México, y
otras publicaciones especializadasde U.S.A., Francia, Uruguay
o Chile, sólo fueron analizadas parcialmente cuando el tema
así lo requerió.
OTRA BIBLIOGRAFIA TEORICA CONSULTADA:
ANDERSON IMBERT, ENRIQUE, "Teoría y técnica del cuento". (Marymar,
Buenos Aires 1979).
BARTHES ROLAND. "L´effet de réel". ( En "Communications",
París, nro. 11, 1968).
BERKELEY, GEORGE. "A new theory of vision and other select
philosophical writings". (J. M. Dent & Sons-Ltd., London,
1915).
BELEVAN, HARRY. "Teoría de la fantástico". (Anagrama,
Barcelona, 1977).
BIOY CASARES, ADOLFO. (Fue consultada su bibliografía a partir
de "La Estatua Casera").
BORGES, JORGE LUIS . "Obras completas". (Emecé, Buenos Aires,
1974).
IDEM "Obras completas" (Emecé, Vol. III y IV. 1996).
IDEM "Siete Noches" (Fondo de Cultura Económica, México,
1980).
IDEM Entrevista realizada por Manuel Lozano (Argentina,
Córdoba, 1985).
DABOVE, SANTIAGO. "La muerte y su traje" (Libertarias/Prodhufi,
Barcelona, 1993).
DUNNE, JOHN WILLIAM. "Un experimento con el tiempo". (Hispamérica,
Barcelona, 1986).
FOUCAULT MICHEL. "Histoire de la folie á l´age classique". (Plon,
París, 1968).
NASON, PUBLIO OVIDIO. "Las metamorfosis". (Librería de la
viuda de Hernando, Madrid 1887).
PASSMORE JOHN. "100 years of Philosophy". (Gerald Duckworth,
London, 1966).
PICKENHAYN, JORGE OSCAR, "Borges a través de sus libros".
(Plus Ultra, Buenos Aires, 1979).
VOLTAIRE. "Diccionario filosófico". (Editorial Vergara, Chile,
1972).
IDEM. Idem. (Enciclopedias del Tercer Milenio, España, 1995).
BIBLIOGRAFIA REFERENTE A LITERATURA FANTASTICA:
BERGER, MARCEL. "Les plus belles histories de peur" (Emile-Paul,
París, 1942).
CAILLOIS, ROGER. "Approches de l´imaginaire" (Gallimard,
París, 1974).
IDEM. "Antología del cuento fantástico" (Sudamericana, Buenos
Aires, 1967).
IDEM. "Fantastique, soixante récits de terreur" (Club Francais
du Livre, París, 1958).
IDEM. "Intenciones" ("Cases d´un echiquier", Sur, 1979.
Traducción de José Bianco).
IDEM "A coeur du fantastique" (Gallimard, París, 1965).
GOIMARD, J. Y R. STRAGLIATI. "Grande anthologie du fantastique
(Presses-Pocket, París, 1977. Ocho volúmenes).
HURWOOD, BERNHARDT. "Pasaporte para lo sobrenatural" (Alianza,
Madrid, 1974).
JAKUBOWSKI, MAXIM. "Los mejores relatos de fantasía" (Martínez
Roca, Barcelona, 1985-1986. Tres volúmenes).
MUZAN, MICHEL DE. "Anthologie du délire" (Editions du Rocher,
Mónaco, 1956).
PALOU, JEAN. "Histoires étranges" (Casterman, París, 1964).
PRINGLE, DAVID. "Literatura fantástica" (Minotauro, Barcelona,
1993).
TODOROV, TSVETAN. "Introducción a la literatura fantástica". (Eba,
Buenos Aires, 1982).
WALSH, RODOLFO. "Antología del cuento extraño" (Hachette,
Buenos Aires, 1956).
CONFERENCIAS Y SEMINARIOS SOBRE LA AUTORA:
(Sólo se citan las que el autor considera pertinentes).
LOZANO, MANUEL. "Las reglas de fuego frente a la imagen de un
apocalipsis helado" (1986)
IDEM. "Silvina Ocampo: Ese abismo radiante". (Seminario. USA.,
Chile, Uruguay, 1987).
IDEM. "El espejo universal y sus encantamientos". (Seminario.
Francia, España, 1989).
IDEM. "Presencia de S.O. en las letras argentinas. Una poética
de la libertad."
(Bélgica, Congreso Mundial de poesía, 1992).
IDEM. "S.O. En el vasto mundo de los milagros." (Seminario.
Francia, España,
diferentes provincioas argentinas, 1995).
IDEM, "Otro análisis del corpus literario integral de S.O".
(Universidad de
Buenos Aires, Primer Congreso Internacional de Comparatística,
1995).
HISTORIAS DE LA LITERATURA
ARGENTINA:
Se consultaron diversos autores y tratados, reparándose,
especialmente, en "HISTORIA DE LA LITERATURA ARGENTINA"
(Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1980-1986).
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