UN SAXO SOPLA SOBRE LA TIERRA DE LOS VIVIENTES

para Bernardo Baraj

Otra raíz, otro dolor,
otro lujoso andrajo
cuando el solísimo dibuja desde la espesura
el centro del bosque.
 
 
 
Preanuncias por vivir
lo que de muerte nace en silencio.
¿Qué nupcias devoran estos lobos?
¿Es el principio de la herida
esta música que desciende y asciende
sin reposo en medio las aguas:
sin principio y de amor desnuda?
 
 
 
Por todas partes llueve a la intemperie
un alma gritando un corazón,
devorando su noche.
¿Pero con qué intención la lluvia,
esta lluvia -mi lluvia, tu cómplice-
acepta la cruz, bajo el sol,
como una llaga?
 
 
 
Muestras tu lastimadura.
Rocías de sangre a la extática sonámbula
y sus hijastros.
Tajeas un viento encendido de desobediencias.
Un saxo es una raíz
y sopla en Gracia allí mismo donde quiere.
 
 
 
Aventurándome a los exilios del mundo,
grangreno el deshecho antifaz;
lo llevo lejos, muy lejos.
¡Entonces crece ahí la casa que esperabas!
Un saxo es una raíz
y ve la señal de las espinas,
y estalla la pobreza,
y enjuga tu rostro,
y escucha el grito
como si llorara luego de la muerte
la palabra sin velos.
 
 
 
 
Manuel Lozano
Buenos Aires, abril de 2008
 
(Este poema fue leído en el "Ciclo Grandes Creadores Argentinos (Homenaje a Bernardo Baraj)", del 3-IV-2008)

 

 

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