JUANA DE ORLEANS

Desde la cumbre veo los sonámbulos, la lepra
descascarándose
en los antifaces a punto de rasgar
la verídica senda de la usura.
¡Morada de tu sed!
La taumaturga alivia las penas del cordero.
¡Los desahuciados!
La corona sublime vela por el sacrificio.
Debajo de esta fiesta no habrá espejos ni heroínas.
¿Qué traición mortifico en los maderos de Judea?
¿Qué rosa claustral abriría después de las llagas?
¿Hasta dónde el amor de todas las tristezas
turbado en muerte, poseído?
Fui llamada criatura
y testigo fiel
y comí de mi hambre.
 
 
 
Manuel Lozano
San Pablo, mayo de 2006

 

 

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