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Con el grito hacia adentro
que me ahoga,
nací. Noche increíble de los
días
que ningún ser
mortal odia ni guía,
rayo de
escalofrío: luz que desfoga.
¿En qué alba tus
padres desgarraron
la sola soledad
que no se nombra?
Te
veía incendiarte de esta sombra
en la roja mansión
que profanaron.
Hasta el
cruelísimo cansancio de Ciorán
vas trascendiendo
por el sueño lejano.
¿Ya no te abraza
el temblor? Quien muere es Satán.
Y sin embargo
-jadeante y autumnal-
me ocultan entre
ciegos pantanos
¡Lobo del
principio, canta el himno feral!
Manuel
Lozano |