MADRIGUERA DE UN REINO QUE TIEMBLA

Éxtasis de cruel contemplación.
La figura engendra su augur,
me desnace con lastimadura.
¿Qué matarías con crueldad,
Querida Madre de los Desahuciados?
 
 
 
Éxtasis de cruel contemplación.
Gangrenas la mirada
hasta donde el venerable satisface
el hambre de este siglo.
Es vacua la mano que se tiende en el silencio.
(vestidura de los pobres, careta y salto,
infatuada conciencia desde la raíz.)
¿Cómo labrarte este alarido
adviertiendo madriguera de tigra,
avasallando tempestad cuando el desierto crece?
 
 
 
Éxtasis de cruel contemplación.
Me llevabas a un río de cavernas
donde reír la historia miserable.
Oscilabas placer sobre la altura del fracaso.
Fosforecías el brillo escalofriante
en el umbral del sumidero.
 
 
 
¿Y quién protege con urgencia
el agusanado y vertílego Jardín de Delicias?
Estas piedras sobrevivirán a la hormiga,
a las puertas de intemperie, a la piel en desánimo.
Ya han sobrevivido
porque la carne es humo.
 
 
Manuel Lozano
Santiago de Compostela, 2007

 

 

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