CIELO Y LLAGA

 
Julio Alfredo Martínez Howard y Cleto Ciocchini, in memoriam

Nunca el secreto fue mendigo en estas posesiones,
jamás un pordiosero enlutado como fantasma.
El dibujo del mundo cautiva la cautividad
y abre la mazmorra de la locura.
 
 
¿Cuándo bendijeron el grito?
¿Desde qué ventanas del nacimiento
hasta el vacío que te busca
como una orquídea semienterrada
en la amarillez sanguínea del oro?
Porque el oro es tu vestido,
tu aflicción, la herida,
 tu vieja misericordia,
el celo de esta casa.
 
 
Digo que dibujas el rostro
como un corazón muriente entre las muchedumbres.
¿Qué salvación? ¡Por Dios!
No encubriré con alabanzas
las ruinas de palacio,
el enjambre de moscas sobre las ruinas.
El grito pastorea  -sin siervos-
la oveja de la infatuación.
Un pequeño leviathán está arrojando
el vino deshecho del hijastro.
 
 
 
Obstinadamente,
la lluvia lastima la heredad del que inventa
el fuego con su sombra,
el relámpago aquel
que nos está naciendo a todos.
 
 
Manuel Lozano
Buenos Aires, mayo de 2008
 
Este texto principió "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor-", correspondiente al 15-IV-2008

 

 

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