ANAMORFOSIS CON ATAVISMOS DE ÁGATA EN SUSPENSO

 

para Liliana Pécora

Fue por el cristal,
justo cuando un latido que llega a lastimarte
cruza por los ojos
en un charco de vacío -de parodia-
y sella el pacto.
 
 
Las tumbas se extravían,
están riéndose por toda la especie lastimada.
Un modelo antropológico de gato embalsamado
busca el azar objetivo, ¿pero adónde?,
se acopla con la sombra espectral
de un cartero llegando de las pesadillas.
 
 
Hay una aurora violeta, erótica y sorda,
que invita a huir
por el largo boulevard de insectos.
¡Carcajadas, carcajadas, carcajadas,
está donándonos la noche!
Son particularmente rabiosas.
Desfiguran hasta la máscara calcinante
en pleno mimetismo.
 
 
¿Por qué debiera el luto
ser perpetuo en los bazares?
¿A qué repetir la pesadumbre de cefalópodo,
la tristeza de los muelles?
¿Y la blanca oscuridad de la locura?
¡Ya supiera ella y su atavío ermitaño
la total sumersión en el vuelo!
 
 
Extraen un agua muy carnosa de ese vientre.
Te ven llorar, trastornarte por nilactopía
en el amor degradado con los siglos.
Crece la jungla en los subsuelos.
Se abren las mandíbulas (a contraluz)
cuando muere la madre.
 
 
 
También la muerte da risa.
Tinteros de ágata rosados
guardan el libro del Divino Rostro en suspenso.
También la herida da risa.
¿Dónde la esclava y el asesino
alumbrándose sin amparo en este nacimiento?
Sacratísima,
limpia de cascotes el umbral.
 
 
¿Labras la tierra?
¿Embebes al adversario con el tul de la infamia?
Sorbes, chupas, sorbes los vestigios.
¡Digna mirada la de estas crías!
¡El pan ya es un bastón de cristal inexacto!
Enmaraña la magnífica cueva
con tus dientes.
 
 
 Manuel Lozano
Buenos Aires, mayo de 2008
 
-Este poema inauguro la edición de "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor"- correspondiente al 22-V-2008-

 

 

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