TANGO EN MÍ

   Para el Maestro Osvaldo Piro

¿Quién te puede calumniar la noche, Buenos Aires?
¿Pero qué jungla ha de ser reina entre tus posesiones?
¿Quién rescata la aventura y el salto?
 
 
Una jaula de alambres
repleta de carne cruda.
Esto sos, Buenos Aires:
el manicomio más sanguinario
que conocí.
 
 
Si yo supiera
en qué vísperas, inadvertida,
regresaras,
haría con mi abismo una fiesta
y lamería como un perro sin asco
el gran secreto de tus voces.
 
 
 
En vos que sos los nadies y los otros,
están Cátulo y Olivari, Azucena,
tierna y desamparada entre recuerdos,
Tita, llagada en el relámpago y tristísima,
la asimétrica soledad de los Homeros,
y el pequeño Filiberto
arrastrando un organito blanco
por el descascarado muelle de la eternidad.
 
 
 
Nunca sos más sincera
que cuando mentís y el descaro
te tajea la cara para siempre
con calumnias y con flores.
 
 
¿Qué historia gruñe aquí?
¿Quién se hunde desde el barro hasta la maldición
con uñas y con dientes
palpitando en el aire del suburbio su desgracia?
¿Pero qué cuchillo sin principio
misteriará de nuevo esta milonga?
Por todo lo que ves, por lo que has visto,
¿Qué culpas te sorprenden?
 
 
El manicomio más sanguinario que conocí,
vuelve insomne, Buenos Aires,
y grita y aúlla con la fuerza de una casa
el tiempo del amor
que sólo debe, que sólo sabe
nacer desde tu muerte.
 
 
Manuel Lozano
Buenos Aires, abril de 2008
 
 
-Este poema fue leído por su autor en el Ciclo "Grandes Creadores Argentinos-Homenaje a Osvaldo Piro"-

 

 

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