TRAMPOLÍN FLOTANDO EN LA SUSTANCIA

a Silver Hesse y Regina Bucher

Transverberación del yo en tú, en nosotros, en el mundo
herido en la mañana triunfante del amor.
¿Ves el salto verídico del tigre
el frío misterial que lacera?
Como en un rompecabezas en cápsulas de eternidad,
eras la sombra debajo de un aromo
donde duele un perfume,
donde duele hasta el viento.
 
 
 
Algo inscribe en la yerma lucidez de esta noche
el sí-mismo cercano y tiembla,
debe temblar como un arco de violín que se suicida.
Pero crece en la casa,
aúlla en el silencio donde lames la cicatriz
geométrica del viaje.
 
 
 
¿Pero quién se sienta a beber su soledad
en el carruaje oscuro?
¿A qué plaza de marionetas
volverá -desbordada de alegría-
la blanca sombra de tu infancia?
Arcángeles, dominaciones y tronos
velan en medio del cerebro
el Juego Sicalíptico de las Permutaciones.
 
 
 
Poseso el iris.
¡No te retiene ni siquiera la arcilla,
Ibn al-Farid, Señor de Soledades!
Hay un vestigio.
Hay un no vestigio.
Hubo una mujer
en el umbral de las doce puertas.
Hay un Cristo descrucificado.
Hubo una muerte segunda.
Hay un tercer cielo
en la fiebre de todo relámpago.
¿Y quién besaría la telaraña de este linaje?
 
 
 
Sé que sangraste hasta el vértigo.
¿Lloraste con tu piel la travesía?
Antiguos perros de presa, electrizados,
santifican a los muertos.
Salto verídico del tigre:
trampolín flotando en la sustancia.
Por eso la tempestad,
el cruel resplandor de esta criatura.
 
 
 
Manuel Lozano
Buenos Aires, julio de 2008
 
-Este texto principio la tercera parte de la "trilogía Hermann Hesse", del 3-VII-2008-

 

 

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