SANTUARIO DONDE XUL SOLAR VISITA A SIR EDWARD LANE

 
¿Iridiscentes?
No me bastan el rayo sobre los hocicos,
ni las prédicas,
ni los miramientos a un jardín invisible;
tampoco las trágicas pezuñas del día.
Has comido el pensamiento sarcástico.


A mediodía recorro los límites
para arrojarme luego en llamas.
¿Es el salto un grito,
un despavorido animal carnicero
volando por tu sangre -siempre volando-,
dándote la ofrenda del rojo panal?


A mediodía olvido los nombres:
viene la insurrección, la encarnada,
la hereje que escuchas desde antiguo.
Has mirado el sarcasmo del mundo
hasta después.


Mi escondite es un hervidero,
hundido en un telar sin principios
donde habré de esperarte, Sir Edward Lane,
descubridor y adivino de multitudes
en el centro de una rosa,
la roza azul mudable
asesinada en Jaipur.


-Atadora en su prisión,
rueda de la náusea hasta el miedo-, Edward.
-¿Quién puede bendecir al testigo,
quién lo recuerda aún rugir a las estrellas-
dice Xul entre susurros.
-¿Pero no eras el venerable tentador
en su bosque de largos presagios- sueña Edward.


-Así gritarán los manantiales - Xul, verídico Xul del sacerdocio líquido-
y hay muchos pozos en esta ciudadela.
Mi casa está llena de voces.
Sutiles y sagaces, lastiman de mí
entonando himnodias
para que no me acerque al falsario
lamedor del recuerdo.
-¿Esto revelas, querido Xul,
la ceguera en la sangre,
la más deniza bautizada con sangre de cordero?


Está subiendo por los biombos.
La araña teje una interrogación:
¿cómo espumean las ciénagas?
Albar el canto
en la intriga de todas las bocas,
de cada atavío de liturgia
eternamente representado
en los espejos del agua y del vacío.
Albar el canto de abrumación,
hacerlo místico,
es decir deslumbrado y real,
reverberante.


¡Monte de los olivo, huerta de la risa,
monte de los rastrojos!
¡Tortura, aguijón, salteador de caminos!
Una puerta se abre,
cáscara de la sed.
El ungido, alto en la noche,
trae un grimorio de otro reino
para difamar
el punzante escalofrío de la fiesta.


Manuel Lozano


-Este texto inauguró la tercera parte de "Xul Solar y Borges: Historias de una colaboración nutricia", del 24-VII-2008-

 

 

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