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¿Trono en la
celda?
¿Nunca
temblaste, Orfeo en el oro de cenizas?
La ponzoña
desclava su pérdida
en la
fascinante rotación de la jauría.
Ofrendas del
peligro bajo una espada de azucenas,
¿Dónde predicas
a los peces
la fidelísima,
la inhallable raíz?
Toco a ese niño
antes de nacer,
y es en las
cuevas del hambre,
y es en la
horquilla del dios en Eleusis
cuando tiembla
tu boca,
la espuma del
espejo.
¡Duelo,
incendio, salto de la herida,
crías, crías,
más crías en la madriguera!
Se desprende un
escalofrío
que apuñala tu
agua de verdades.
¿Por qué dejabas
entrar a esa mendiga?
¿Y cuando
derrites a la muñeca de cera,
la conciencia
naúfraga,
viento de una
madre ilusoria?
Bailo sobre mi
nacimiento nocturno.
Con una máscara
de vidrio -carcomida-
te ofrecen en
Thanatusias.
El
trueno suplica un rabioso fulgor.
¿Nunca
temblaste, Eurídice en el oro de cenizas?
Manuel Lozano
Ushuaia, ciudad
del principio del mundo, 12 de septiembre de 2008
-Este texto
principió "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor-",
del 2-X-2008-
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