ANDY WARHOL PREPARA UNA FIESTA PARA JUDY GARLAND

Para Patricia Yohai

La cabeza rueda y rueda por la fábrica de disfraces
y no hay dulcedumbre en la columna de hierro.
¿De qué muerte me hablarías, Reina Esfinge?
¿De qué impío y temerario cachorro
lamiéndose esta sombra?
 
Hiriente, atroz, elipsoidal,
una lámpara vela por nosotros
camino a la isla,
la rosa azul mudable de Judea
que nadie verá
hasta la hora del viento.
 
¡No me hablen de memorias,
esos gusanos del incesto!
¡Judy, Andy, Judy,
pero qué resplandece en esta cueva!
 
Desperté en un alarido.
Canté en alaridos
la vasta migración de la infancia,
la porfiada del espejo,
la hijastra de Caín,
¿la ciega?
 
Alaridos.
Quiero olvidar en un glaciar
la empuñadura de una llaga.
No hay lástimas en el crepúsculo:
el crepúsculo es una puta traicionera.
 
A veces la criatura vuelve a su desierto
como el pintor a su tela de abandonos.
Hoy cantaré el júbilo en palacio.
¿Lo sabías?
¿Al fin te abres a la madriguera,
escupes sobre tus ojos barro y miel?
Hoy cantarás un júbilo de oro,
venderás la vergüenza a cualquier alimaña.
¿Y esta procesión de diamantes?
 
 
 
Manuel Lozano
París, agosto de 2007
 
 
(Este poema inauguró "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor-", del 30-X-2008)

 

 

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