LA RAÍZ ES LA BOCA

Basavanna, siglo XII d.C.
                              a Duilio Marzio, por su incólume "Tigridad"
Alto linaje escala su éxtasis en el vasto teatro de la araña.
Perseveras en Keats, poseso de Blake,
fascinado en las carnicerías
de lo dulce y lo ácido,
del sortilegio y la contemplación,
del ficticio, afiebrado retrato de una plenitud.
 
  
Heresiarca desencarnándose de ti mismo,
estatua ya sin cuerpo o desnudez para el escarnio,
¿sabías del vómito y la carcajada y el aullido?
Reclamaste un tributo a los jazmines,
a tu lengua -nuestra lengua- esclavizada
y limosnera en el Ganges, Señor de los ríos encontrados.
 
  
El banquete.
¿En qué atrio, bajo qué insomnio?
Cavaría yo mismo en esta máscara de palo
mis ausencias por toda infinitud que arde.
Se han dispersado los vidrios.
Donde la noche se arroja con sus crines
duele hasta lo incurable.
 
 
Manuel Lozano
Buenos Aires, noviembre de 2008
 
(Este poema inauguró la edición de "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor"-, del 27-XII-2008, correspondiente al ciclo "Grandes Creadores Argentinos: Duilio Marzio y el Cine -Parte III")

 

 

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