|
Alto linaje
escala su éxtasis en el vasto teatro de la araña.
Perseveras en
Keats, poseso de Blake,
fascinado en las
carnicerías
de lo dulce y lo
ácido,
del sortilegio y
la contemplación,
del ficticio,
afiebrado retrato de una plenitud.
Heresiarca
desencarnándose de ti mismo,
estatua ya sin
cuerpo o desnudez para el escarnio,
¿sabías del
vómito y la carcajada y el aullido?
Reclamaste un
tributo a los jazmines,
a tu lengua
-nuestra lengua- esclavizada
y limosnera en
el Ganges, Señor de los ríos encontrados.
El banquete.
¿En qué atrio,
bajo qué insomnio?
Cavaría yo mismo
en esta máscara de palo
mis ausencias
por toda infinitud que arde.
Se han
dispersado los vidrios.
Donde la noche
se arroja con sus crines
duele hasta lo
incurable.
Manuel Lozano
Buenos Aires,
noviembre de 2008
(Este poema
inauguró la edición de "El Oro de los Tigres -Comunicación
de Autor"-, del 27-XII-2008, correspondiente al ciclo
"Grandes Creadores Argentinos: Duilio Marzio y el Cine
-Parte III") |