Deshaciendo
cacerías, oscureciéndome
en la pérgola de glicinas donde pudiera morir
lo que desnudo, lo que alejo,
un día saltaré a las barrancas
para ver cómo se abren las puertas.
El niño cubre su cara de esmeraldas
y se inclina, ansia mojada.
Tal vez caiga la lluvia sobre el horizonte,
¿pero qué sauce de pavor no está oscilando
frente a este fuego que vuelve?
El incendio enamorado guarda hojas caídas.
Todo es arder en la tristeza, Anatole,
aun cuando las horas se busquen en la nada
para cantar de mi cuerpo
una nostalgia de húmedo perfume.
La arena ocultará tu pelambre.
Nadie habrá huido tan lejos,
ni arrancado un lirio de la columna rota.
Ya me atraviesan los tules
como felpas de araña bajo la tierra.
Si tu savia me abandona,
te encuentro -feral- revolcándote en las tumbas.
Escucho el sonajero contra las paredes.
Me arrojo al tobogán sin costados
para que huelan los desechos de esta vejez.
Escamas que raspan, labios partidos,
abandonada sed del amante,
¿qué ácido lechoso sube por el sótano?
Ya me atraviesan los tules.
París, septiembre de 2004
**Nació en Dalmacia (Yugoslavia) en el año 342. San Jerónimo
cuyo nombre significa "el que tiene un nombre sagrado",
consagró toda su vida al estudio de las Sagradas Escrituras y
es considerado uno de los mejores, si no el mejor, en este
oficio.
En Roma estudió latín bajo la dirección del más famoso
profesor de su tiempo, Donato, quien era pagano. El santo
llegó a ser un gran latinista y muy buen conocedor del griego
y de otros idiomas, pero muy poco conocedor de los libros
espirituales y religiosos. Pasaba horas y días leyendo y
aprendiendo de memoria a los grandes autores latinos, Cicerón,
Virgilio, Horacio y Tácito, y a los autores griegos: Homero, y
Platón, pero casi nunca dedicaba tempo a la lectura
espiritual.
Jerónimo dispuso irse al desierto a hacer penitencia por sus
pecados (especialmente por su sensualidad que era muy fuerte,
por su terrible mal genio y su gran orgullo). Pero allá aunque
rezaba mucho, ayunaba, y pasaba noches sin dormir, no
consiguió la paz, descubriendo que su misión no era vivir en
la soledad.
De regreso a la ciudad, los obispos de Italia junto con el
Papa nombraron como secretario a San Ambrosio, pero éste cayó
enfermó, y decidió nombrar a San Jerónimo, cargo que desempeñó
con mucha eficiencia y sabiduría. Viendo sus extraordinarios
dotes y conocimientos, el Papa San Dámaso lo nombró como su
encargado de redactar las cartas que el Pontífice enviaba, y
luego lo designó para hacer la traducción de la Biblia. Las
traducciones de la Biblia que existían en ese tiempo tenían
muchas imperfecciones de lenguaje y varias imprecisiones o
traducciones no muy exactas. Jerónimo, que escribía con gran
elegancia el latín, tradujo a este idioma toda la Biblia, y
esa traducción llamada "Vulgata" (o traducción hecha para el
pueblo o vulgo) fue la Biblia oficial para la Iglesia Católica
durante 15 siglos.
Alrededor de los 40 años, Jerónimo fue ordenado sacerdote.
Pero sus altos cargos en Roma y la dureza con la cual corregía
ciertos defectos de la alta clase social le trajeron envidias
y sintiéndose incomprendido y hasta calumniado en Roma, donde
no aceptaban su modo enérgico de corrección, dispuso alejarse
de ahí para siempre y se fue a Tierra Santa
Sus últimos 35 años los pasó en una gruta, junto a la Cueva de
Belén. Varias de las ricas matronas romanas que él había
convertido con sus predicaciones y consejos, vendieron sus
bienes y se fueron también a Belén a seguir bajo su dirección
espiritual. Con el dinero de esas señoras construyó en aquella
ciudad un convento para hombres y tres para mujeres, y una
casa para atender a los que llegaban de todas partes del mundo
a visitar el sitio donde nació Jesús.
Con tremenda energía escribía contra los herejes que se
atrevían a negar las verdades de la religión. La iglesia ha
reconocido siempre a Jerónimo como un hombre elegido por Dios
para explicar y hacer entender mejor la Biblia, por lo que fue
nombrado Patrono de todos los que en el mundo se dedican a
hacer entender y amar más las Escrituras. Murió el 30 de
septiembre del año 420, a los 80 años.