Devilette
 
Picture of Dexter Gordon por tom.glanz.
                                                                                              a Dexter Gordon
 
La Verónica abandona una máscara
cuando grita -férvidamente- su desnudez.
Nadie escucha la sangre,
pero la sangre concede.
Ves a los condenados, apenas una sombra entre las rocas,
y se llenan de pus las llagas
como jirones, como restos de agujas, como maniquíes
vociferando en la cabeza del dios
(desde el siglo y hasta el siglo)
el sacramento de la rosa purpúrea.
Arca, vaso, morada, custodia:
¿qué fue del día amenazante de tu eternidad,
aquél que socavaba el soplo pestilente
de la misma, otra sangre que pregunta
por el circo y la esfinge?
Hube descendido al relámpago.
¡Anidé la más teatral de las genealogías, comí su fiebre!
Manantial y tabú,
¿qué irisación flota en la fragancia?
 
 
 
Manuel Lozano
Villa Santa Lucía de Syracusa, enero de 2009

 

 

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