Ars creatio o el círculo ceremonial
 

 "Trampa de espejos" - (Colección de Manuel Lozano, 2009)

I
 
 
 
Música en el comienzo, música en la fiebre,
música en las palabras de la fiebre.
El violín abismaría sus cuerdas
como una bienvenida en las escarchas de esta mansión
como un tajo de Babel horadando
fábula y desmemoria, tan verídicas.
¿No es ciega cada mirada detrás del velo?
¿Hasta dónde el decorado erróneo y centelleante
de la vigilia?
 
 
II
 
 
Van muy lejos estas garras.
Llega amniótica la empuñadura de ser
y estar danzando en mitad del derrumbe,
y estar comiendo las cenizas de las sobras
del banquete de Dios en cierto infierno.
¡Basta de animales esquivos
contra el suspiro de una falsa revelación!
Aquí estás palabra, con tu derrota opulenta,
con tus pequeñas y ásperas victorias.
Hoy te amordazo con lastimaduras
cuando acecha el veneno
y la luz te corona con gardenias.
Aquí estás palabra,
¿me escuchas en la sortílega envoltura
de esta infinitud que vive ardiendo?
No hay porvenir ni descanso
en este escorial abandonado al diluvio.
 
 
III
 
Porque llego a la renuncia de sal
es que pregunto.
Un océano de nieblas muerde en cada boca.
¿Y por qué ladrona y guarida siempre
del alfabeto perdido?
¿Una jaula, la mínima, la desangrada
salió en busca de su pájaro?
La transfiguración ineluctable derrama en el agónico
un manantial de antiguas vidas.
No hay servidumbre en la rosa azul mudable,
aunque gotee en la imaginación 
un tráfico de espectros y rompa el símbolo
de lo visible.
Desde antiguo he traficado con rosas,
¡el pérfido misterio de lo visible!
 
 
                                                                                          IV
 
 
Mathew Arnold escribe sobre sus llagas
palabras robadas al temblor,
palabras que no deben pensarse.
Ellas se prueban la cruz
justo cuando las crías de Caín pasan tristísimas
por el desierto atroz de la historia.
(Se tatúan la cruz en las espaldas
preguntan por el hombre, parodian sus miserias.)
¿Y quiénes son tus sobrevivientes?
Medea del incesto, la memoria.
Tigra de sed en plena hoguera,
la imaginación de la tribu.
 
 
 
V
 
 
 
Aún cuando siempre
el resplandor trasvasa las pulpas de agonía.
-Siesta-tribulaciones del cuerpo-bisbiseo y raíz-.
Aún cuando siempre
el telar,
el palacio,
el descenso.
La llanura como una mano abierta.
 
 
 
 
 
VI
 
 
La asfixia ha volado con la herrumbre del sueño.
Mi idioma es esta lluvia sin doblegar
en el jardín de música extremada.
¿Hay hojarasca aún en el espejo? Sí.
¿Lamiste escalofrío en este catecismo de la noche primera? Sí.
¿Con qué aullidos desafiabas al cortejo de sonámbulos?
Fortaleza, relámpago, hervidero de la duración:
aquí las artimañas -como enredaderas feroces- para confabular presencias,
para invadir la esfinge que te llora.
para arrancar de mis ojos el diamante, todo el diamante de Dios
a puñaladas.
 
 
Manuel Lozano
Isla de Pascua, enero de 2009
 
 
 
 
(Este texto fue leído por Manuel Lozano en la video-conferencia organizada por Daniel Mariscal, conductor y productor de "Bajo Fondo Radio Club", el 17 de febrero, en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia.)

 

 

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