UNA FÁBULA ANTIGUA

 
Hasta que llegues
entraría en el muro guardador de las lágrimas,
nítida enredadera.
Con una calcomanía de infierno
prometería convertirte en lince,
en impostora, en madre hiena.
Pero tu querrías fidelísima ser perro
para lamerme las heridas.

 

Manuel Lozano

Corumbá, 23-V-2006

 

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