ALTAR PARA UN MISERICORDE EN CAPERNAÚM 

Odilon Redon, in memoriam 

 

Y el peregrino habitaba en el mundo.
Aun a costas de su cuerpo llagado, Melesígenes
brinda con su lengua bendecida en nieve.
Este es el interludio para quienes lo vieron arder
en las legumbres y la sal, en el follaje agostado de la vejez,
en las sábanas tendidas bajo una negra espera
hormigueante de traición, replegada al error de este enjambre.
¿Ya sabes que camino sobre vidrios desplumados
y río con su antifaz de espejos?
¡Todo lo ofrendabas sutilmente a la flagelación
de una pequeña catedral en el vientre del asco!
Te diría de los hospitales donde bailé la tumba precoz
con mis viejas doncellas del viento.
Te diría Leconte de Lisle tan amado por los brujos.
Te diría la posesión roja de una esfinge asesina.
Te diría Jaipur -que nunca vi con ojos humanos-
sumergiéndome a su concilio
de hierbas que aúllan y enjugan tus lágrimas.
Te diría otra caléndula dorada incrustándose
en la mano izquierda de Gustave Moreau
hasta exhalar un tatuaje,
el grito verdadero de la despedida.
Pero hurgo un cáliz en el simulacro.
Floto en la saliva tu desesperación
como la apoteosis de Úrsula, mi atribulada.
Voy resbalando hacia un escalofrío de ternura,
ascendiendo en legiones.
La sed inolvidable marcará la herida.
Te adoré hasta el perfecto gemido.
¿Y hay un color de la ceguera
agitándose en el musgo?
¿Germina el abandono en un áncora sagrada?
¿Tantos inocentes locamente llagados?
He venido a quemar con mi fuego las mansiones
de escarcha del silencio.
No hay rostros de certeza
ni pájaros amaestrados para la sumisión.
Charcos de alquitrán cubren las puertas
y el mar habita ya las ruinas. 


Manuel Lozano
París, diciembre de 1996/Buenos Aires, 2007


(Este texto principió la emisión "El Oro de los Tigres -Comunicación de autor", correspondiente al jueves 8 de febrero de 2007.)

    

"Un tigre llamado Odín" - (Fuente: "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor")

 

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