Descarnándome
Noches y noches corro por la pampa vertílega
con este baño de tristeza cayendo de los ojos de un perro.
Son
las tripas del desierto las que como.
Ahora
el perro es un ángel (o acaso una palabra flotando
sobre
el amparo de un Cristito de óxido y carmín.)
Peregrino el que busca espejos desahuciados de obediencia.
¿Y el
exorcismo en horizontes de sal, allí,
sí,
allí, en el vestíbulo guardián de la historia?
La
piedad arde despabilada
en la
lumbre de un rocío de pezuñas para la soledad.
Son
mis criaturas muertas las que lloro.
¡Aquí, pasen a ver señores, aquí la feria!
Voy
condensando un néctar de claridades
y me
arrojan al pentagrama en fuga de un diamante llagado.
¿Te
vigilan en el ayuno de la profanación?
Son
mis criaturas muertas las que río.
¿Pero
quién me cura el áspero aroma de los lobos?
También la sangre es un caserón aciago
cuando extiendo su caravana hasta el cerebro
como
una enredadera miserable de las tumbas.
¡Alta
la pampa vertílega de anunciación!
¡Cercano el mar como un pan de aleluyas
en
los dientes del hambre!
Un
relincho falsea lo que ya sabes,
las
larvas de mudez.
Arañaste las simetrías.
Los
gladiolos de tu memoria
se
abrieron como maniquíes atroces
para la contemplación o
el delirio.
¿Entonces no fue de cera este infierno?
Estaba escrito en la lluvia del amanecer:
"Baila comensal de las aguas.
Sé tu
verdadero, tu máscara amante,
el
poseído que te vierte en tajo y tormenta.
Pampa
vertílega, abrumada por el cielo,
enjámbrame la música.
Manuel Lozano
Buenos Aires, octubre de 2006
-Este
poema fue especialmente escrito para "Marejadilla", de Astor
Piazzolla, inaugurando el programa "El Oro de los Tigres",
de Manuel Lozano, correspondiente al 30-XI-2006. Pertenece a
la serie "Piazzollianas: Pampa Vertílega", de M. L. Derechos
registrados.-