oscript>
 
FABULA SOBRE LA MUERTE NOCTURNA DE FAY WRAY

¡Cómo pude nacer para encantar las ceremonias
ofreciendo mi sangre de musgo, tan oscura y tan joven!
Fuiste revelada a las piadosas visitaciones de la luz
con un sello de alacrán entre los dientes.
Tan bien imitaste un desvalido
que creí perderme en su misericordia
por los siglos de los siglos y aún después.



¿Y qué es el después para una bienaventurada
surgiendo entre las rosas calientes pero heridas
de una crucifixión en celuloide?
Ves satin, pero la tela enluta un cráneo de doncella.
La caverna mortifica espejos negros
donde vuelve la infancia con abuelas bendecidas
alcanzándome un pan gimiente de palabras:
túnel de espanto.

Fay Wray

Un corazón envuelto en satin muestra sus lenguas.
Vamos, áncora de desahuciados,
enamórame tras la umbría paciencia.
¿Con qué tigras me arrojaste a este reino?
Si llevo corona de espinas y me escupen con saña,
si retengo ahora un saco de huesos perdido en el planeta,
¿a qué alargar el simulacro de la noche?
Siento un fuego fatal que no me alivia.
¿Qué heráldica distante precede al primer grito?
Entro en la jungla.




Manuel Lozano
París, junio de 2009


(Este poema inauguró la edición de "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor-", del 12-IX-2009)

Copyright © 2006-2013 EL ORO DE LOS TIGRES