|
Aquí vine a ahogar mi infancia de este mundo,
la juventud en espiral,
la imposible vejez
para el que debe ser travasado por las crías
de la demolición.
Macabro y violeta el cenotafio
por el que finjo deslizarme.
¿Gritará la cruz cuando yo grite?
¿Qué madre suplicará por mi lugar
cuando yo grite?
Padre,
¿y ahora quién es mi madre?
Padre,
¿y ahora quién es mi padre?
Todos y Ninguno.
Arrojo hasta el cenit
una bocanada de infierno, la avergonzante lluvia
que alcanzó tu boca
mientras espejaba un equinoccio
la piel caliente de esta noche.
La prisión volverá a apagarse
bajo tus pies, vestigial,
tal como la sierpe sin corona
muerde la cerbatana.
Viine aquí a inmolar mis treinta y tres años.
¿Adónde irás inocentísima llaga del desierto?
La carne de la humillación
debe comerse a sí misma
sin asco y sin testigos.
Canto
con la delicadeza feroz de una gardenia.
Mi canto es agua viva.
Manuel Lozano
 |
"Autorretrato con una cruz de espejos tridimensional, de Dalí" - (Casa-Teatro-Museo, Figueras, España) |
|