Quemé mi cuerpo desde el nacimiento,
lo quemé con saliva y lápices tajados en el banquete totémico,
augural de esta profanación.
¿Recuerdas la niñita sigilosa, llorona emperatriz del opio
y la trístida morfina
por las altas copas del siglo?
Él dirá que soy mi propia madre
naciendo del espejo gangrenoso de la tribu.
-¡Asquerosa, nada más deleznable pintora obstetra y asquerosa!-, dijeron desde una madriguera.
Quemar mi cuerpo.
No me entierres así, crucificada como en vida
contra los colchones crueles de la pudrición.
¡Quémenme, a ver,
simplemente quémenme!
El agua engendra fuego.
El aire engendra fuego.
El fuego está engendrándose.
La tierra engendra fuego.
La tierra mana sangre
cuando acudo y lamo
el centro de la esfinge.
Manuel Lozano
(Este texto principió "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor", edición temática: "Frida Kahlo o pintar con lápices tajados", correspondiente al 22-IV-2010)