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CARAVANAS DE PARACELSO (1533)


Entras corriendo al alba
como a un bosque largamente esperado
por quienes precedieron tus pasos
al inmenso hervidero de la lejanía.
Ya no son visibles las máscaras
del viejo durmiente de ojos abiertos
testimoniando el encierro guardián.


Contra las enredaderas moradas de la pena,
pregunto en nombre del fuego interrumpido.
¿Y qué galopa por su epidermis,
cuando estalla la escalofriante luz
consumida en cenizas de palomas y corderos?


Vuelven a pagar por lo que matas,
¡a pagar el precio sacratísimo de la milagrera
escrutando luz, escrutando muerte!


Cuando el grito se asfixia en un descuido,
me alarma la ficción de no estar en el reflejo.
Harina agujereada por altas tempestades,
escuadrón de traidores deslizándose en mis venas,
Alejandría aunque huesos:
¿que juguetes no armará con un triciclo roto
la tela incompleta de su demolición?


Manuel Lozano
París, 2007

(Este poema inauguró el programa "El Oro de los Tigres -Comunicación de Autor", edición temática: "Agrippa von Nestesheim y Paracelso von Einsieldelm-Cirugiía mayor de la lumen naturae -parte II-, del 6-V-2010)

Manuel Lozano, fotografiado por Dominique Destraud - (Barcelona, 2009)

 

 

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