Cantares.
Cantares sin tormento.
Cantares en un muladar que nunca aprisiona.
Cantares para decir la lluvia, la pregonera
sobre un campo de lino.
Cantares sin sosiego en la memoria borrada.
Cantares para deshacer y sanar la lumbre
habiéndote llorado mundo
y carcajadas en el arcón vampiro.
¿Cómo pudiste nacer en el ardor de ese umbral que no te nombra?
¿Dónde has ido, a qué cielos, dónde has ido?
¿Qué saltadora o meretriz
vela en la montaña su huerto más pequeño que el arcángel
bailando en la cabeza de un alfiler?
Así escoges la umbrosa perfección:
comes Su luz, lavas tu piel, vences castigo.
(Hay ritos en el fondo ajado del iris.)
Juan balbucea en la llaga:
El ámbar perfumea,
mora en los arrabales.
Manuel Lozano
En Buenos Aires, mediodía del 30-XI-2010