Casi al alba llora,
casi al alba llora sus vértebras de agua como enjambres
que no puede aquietar.
¿Cuál es la yegua inconnocible
galopando sin rumbo en las praderas,
viviéndose un lenguaje de pan y de humo
hasta el sarcasmo?
Conservo su cráneo invadido por begonias.
Late un ala aquí.
Tienes miedo de romperla, de trizar
el cristal
como la brisa traspasa una piedra incandescente,
allí donde el silencio preparó su puño.
¿Qué paladeabas, aguardiente ensombrecido,
adónde los puntos cardinales
marcarían tu sospecha de plenilunio ciego
por los catalejos del reclamo?
¡Fastuosa mueca de clown ocultan esas lágrimas!
Se descascara tu corazón por las acequias.
La inundación regresa
como el rojo animal que por adentro
te estruja
hasta la fiebre:
esa misma que inventa himnodias
para tu soledad,
y una gota de sangre que grita
martirizada al fin
en la corona.
Manuel Lozano
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"Luz" -X- (Foto del dossier Jardin des fleurs X, de Manuel Lozano) |