Ingénita, lucidora y habitual,
buscabas la tierra prometida en la ausencia
anterior a la musica, infinito contra infinito,
en los crueles suburbios.
No sabías (no podías saber)
que corre allí la milenaria sangre de tus ancestros.
Desde el principio fue lastimada en el telar.
Se estremeció, calmó su oscura impaciencia,
volvió a sublevarse.
¿Pisó con furia los caminos del corazón?
Siempre es ahora entre el Indo y el Ganges.
Una vasta laguna teme ahogarla.
Ocurre cuando -al igual que todos los hombres- se pierde.
Manuel Lozano
-Derechos registrados-
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Manuel Lozano en Cannes (2009) |