Aventurábamos el camino porque el camino no existe. Sobornábamos la brevedad para tener una ilusión de ardiente instante continuo, grácil y ligero como la rama de un aguaribay.
(...Antes que la cadena de plata se quiebre y se rompa el cuenco de oro...)
Un río parte en dos la morada. Allí abrevan los caballos de ojos vaciados como habrás tú de abrevar cuando culmine el viaje.
Manuel Lozano
Buenos Aires, 2011
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Manuel Lozano fotografiado por Oscar Barney Finn |